Bienvenidos a una experiencia pacífica

El coraje de Josefina Klinger


La fundadora de la Corporación Mano Cambiada creó un modelo ecoturístico en Nuquí. Dice que el valor agregado de su comunidad está en la autenticidad de su negrura.

¿Ahora sí es una realidad la casa que necesitaba comprar para que los niños de Nuquí aprendan?

Por supuesto. Nunca había empezado un proyecto con plata. Es más, nunca había visto 28 millones de pesos juntos, y ya tengo claro que eso no es para mí, es para la casa de los niños, aunque debo más que esos 28 millones y de una vez les digo a los acreedores que se esperen (risas).

¿En qué momento se le ocurre la idea de hacer un proyecto de ecoturismo comunitario en Nuquí?

Tenía miedo de que nos ocurriera lo de Cartagena, allá la población anfitriona fue cediendo su espacio por falta de visión. Además, entendí que podíamos posicionar el turismo como un modelo que nos identificara.

Aparte de preservar una identidad, logró brindar una alternativa económica, ¿cómo lo hizo?

El valor agregado y diferenciador que les ofrecemos a los turistas es nuestra negrura, tenemos una tradición gastronómica y cultural que cuando otros tratan de imitarla, se convierte en un show, para nosotros eso es ser auténticos.

¿Qué tuvo en cuenta en el momento de entrar a competir con su modelo turístico?

Sencillamente interpreto todo, no tuve una formación técnica, me capacito desde afuera de las aulas, aprendo de todos los que llegan a mi tierra.

Hace seis años operan el Parque Nacional Natural Utría. ¿De qué manera atraen a los turistas?

Esta es un área compleja para llegar y costosa para los colombianos estrato medio, por lo que el mejor vendedor es el cliente que va y queda satisfecho. Estamos trabajando en aprovechar más las redes sociales, porque la verdad no soy muy apegada a eso.

¿Ha sido difícil trabajar por conservar la biodiversidad?

Todavía es fácil, porque no se ha implementado el sistema productivo de la minería.

¿Ha recibido apoyo de la administración de Nuquí?

Dejé de pelear con la institucionalidad en el Chocó cuando me di cuenta de que es débil e inexistente. Los políticos no entienden que el turismo puede ser incluso una plataforma que concrete su accionar.

¿Cuál ha sido la clave para sacar adelante la Corporación Mano Cambiada?

No lo he hecho sola, pero del grupo soy la más persistente, porque entendí que debíamos renunciar a la capitalización de forma individual y teníamos que poner el dinero en su justa dimensión, porque por sobredimensionarlo es que nos creemos pobres.

¿Para usted qué es la pobreza?

Es solo un estado mental. Por ejemplo, muchos políticos de mi pueblo son pobres aunque tengan dinero en el bolsillo, porque no tienen compromiso.

¿Y la riqueza?

Es el espíritu que te ayuda a que las cosas sucedan, es la capacidad que tienes de saber que tienes talentos que puedes usar a tu favor. La riqueza es vivir en estado de dicha.

Un recuerdo de su infancia.

Fue muy complicada. Soy producto de una relación amorosa entre un hombre de 50 y una mujer de 20. Cuando era muy pequeña mi mamá se fue, por ello en mi infancia extrañaba tener un hogar.

Durante la premiación de la Mujer Cafam 2015 dijo que una razón la hizo mandar la pobreza al carajo, ¿cuál fue?

Fui madre a los 17 años. Tengo tres hijos y después de separarme me fui a vivir a Quibdó. Mientras buscaba trabajo me di cuenta de esa dinámica prostituyente que hay, así que después de mucho pensarlo me regresé a Nuquí.

¿Por qué no quería volver?

Porque creía que allá solo volvían los fracasados, pero logré tener una estabilidad con la ayuda de dos personas que conocí. Y eso no me hacía feliz, así que empecé a ver mi territorio y me di cuenta de que debíamos quitarnos de la cabeza eso de que somos pobres. Si somos víctimas es por nuestras circunstancias.

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